lunes, marzo 19, 2007

El balcón de las flores para adentro


Había una vez un edificio muy bonito con todos los balcones llenos de flores. Solamente uno desentonaba y estaba vacío, sin ninguna flor a la vista. Molesto, el turista dudaba si tomar la foto o buscar otro edificio con todos los balcones cubiertos de flores.

-Asi sí tendría la foto perfecta... pensó, haciendo click.

De repente, se asomó un anciano y viendo el disgusto del turista, le preguntó desde arriba si quería subir a tomar una taza de té. El turista, tomado por sorpresa, asintió con cara de incredulidad y subió por las escaleras.

- Sé bien que te molestó el balcón sin flores - dijo el anciano sentándolo en la cocina.
- Pues no deja de extrañarme que le guste vivir sin flores en ésta, la ciudad de las flores.

El anciano sonrió, apuró su último trago de té y lo invitó a pasar al balcón.

Cuando el turista entró a la sala ¡Oh espectáculo! todo el balcón estaba absolutamente lleno de floresl, pero todas, absolutamente todas las flores estaban viendo hacia adentro.

- No entiendo, ¿qué sentido tienen las flores que miran para adentro en vez de a la calle? ¡Eso es un desperdicio!

- Si tengo las flores viendo hacia afuera - contestó el anciano sonriendo - solo puedo ver materos y algunas ramas dobladas por el peso de las flores... no disfruto el espectáculo que preparé, no lo valoro en su justa medida... ¿qué sentido puede tener querer ensalzar a los demás si primero no me quiero ensalzar a mí y a mi familia?

- ¡Pero y cómo haces para no desagradar con el único balcón sin flores en la ciudad de las flores?

- Bueno, aquí cabemos todos, no quiero sentir que están hacia la calle para que mi balcón pueda presumir frente a los demás balcones... sino porque ya me siento digno de ofrecer...

- ¿Y por qué tanta preparación de espíritu? ¡vamos! son simples flores - dijo mientras tomaba fotos de los pimpollos esparcidos por doquier- ¿por qué tiene que ser una decisión trascendental?

- Por varias razones: uno, mi familia lo necesita más y lo va a disfrutar más, es el regalo que yo les hago diariamente para que recuerden épocas bonitas del ahora que les sirvan como "ancla" ante momentos difíciles del futuro.

... dos, el turista de allá abajo necesita el té, el perfume y la conversación. Suele perderse todo eso cuando se dedica en su viaje, frenéticamente, a tomar fotos de todos los balcones que ve, y nerviosamente pierde la oportunidad de hablar con los vecinos de la zona, para realmente captar su esencia... Su experiencia termina siendo entonces frívola, mecánica, y la foto es simplemente de otra-flor de otro-balcón de otra-ciudad.

El turista terminó su té, agradeció, tomó una foto del anciano y del balcón por dentro y se fue.

Un mes después, en su casa, revisaba todas las fotos y ¡Oh sorpresa! el balcón con más flores era el balcón sin flores. ¿Saben por qué?

6 comentarios:

luis dijo...

me encanto, esta digamos, parabola.
¿la hicistes tu?

Nerim dijo...

Porque fué el único balcón que no perdió tiempo en fotografiarlo.
El tiempo lo disfrutó, tomando el té, conversando con el dueño del balcón y oliendo el perfume de sus flores.
Un abrazo
Nerim

Monique! dijo...

Hola Luis... ¡gracias! es mi segunda parábola "formal". Siempre tengo historias, metáforas que se me ocurren, pero soy floja y no las escribo.

Te invito a leer un post de abajo que se llama "Historia de la manzana, la papa frita y la piscina de pelotas" (o algo parecido), que también escribí yo y que está más abajo.

El caso es que las tres historias tienen una conexión fortísima, y una moraleja en común, pero nadie la ha "pegado"... ¿te atreves?

Un abrazo

Monique! dijo...

Hola Nerim, ¿cómo estás? ¡gracias por visitarme!

Pues fíjate que él sí tomó la foto finalmente. De hecho, cuando revisa las fotos agarra esa y se da cuenta que tiene flores...

El tema es que no son las flores "de siempre" sino otro tipo de flores las que encuentra en la foto...

Las flores de un buen recuerdo y del espíritu, como bien tu dices con otras palabras.

¡Gracias!

luis dijo...

tienes razon, todos ellos etan muy relacionados, no se si has leido el libro de garmendia "manzanitas" esa primera me lo recordo mucho. El tiempo, el recuerdo lo efimero que es todo y la belleza interior que ha veces se pierde, con esto haces simbolos, dificil de decir de otra manera, al tratar de explicarlo, pierde la esencia, se explica el esqueleto del simbolo.
Me gustan mucho, y me dejan el sabor de las hojas de otoño.

Rita dijo...

Monique, simplemente me encantó esta historia... Gracias por compartirla!