Tal vez parte de mi silencio haya sido porque sabía que, en el momento en que me dignara a escribir de nuevo, iba a echar fuego por la boca hablando sobre una de mis antiguas empresas empleadoras.
Es una lástima, porque he estado leyendo libros espirituales sobre cómo ser mejor persona, cómo ser más diplomática, prudente, etc., etc., y aparte, cómo hacer para no acumular odios y rencores...
Pero cuando te encuentras con que tu antigua empresa, a la que le diste madrugones, fines de semana, y varios sacrificios para verla mejorar... cuando te das cuenta que todo lo buen gerente que puedas haber sido no les importa mucho a la hora de pagarte en la justa medida cuando te vas...
¡COÑO! ¡QUÉ ARRECHERA TE DA!
Jum, jum, sorry, me cuesta no descargarme. El punto es que me deben mi caja de ahorros, un pasivo raro que le llegó a la tarjeta de crédito y que me descontaron injustamente de la liquidación y... me deben mi laptop...
Esa misma laptop con la que debería estar escribiendo este post hoy...
...y esa misma laptop que hizo que vendiera mi pc... y ahora ando sin chivo y sin mecate... o sea...
Cuando te pasan estas cosas, y llamas y llamas, y no se soluciona nada, es imposible seguir hablando bien de tu empresa previa, por más educada, diplomática o visionaria que seas.
Y aunque son unos realitos no más, y se trata de una laptop medio viejita, igual me da una indignación enorme, porque están jugando con mi tiempo y con mi energía emocional, y porque no me dejan despedirme por completo.
¿Será que nunca les han hablado de que el servicio al cliente interno es el reflejo del servcio al cliente externo?
¿Alguno de ustedes tendrá una idea salvadora de qué puedo hacer para que me paguen mis realitos y me den mi laptop???
QTPD
Monique