
Ver las últimas gotas de vino caer de la botella es muy desalentador...
Miras la copa vacía y ves que la botella te responde con igual desparpajo...
Lo peor es que no recuerdas haberte bebido todo el vino, ni siquiera la mitad.
Tal vez ni lo disfrutaste, tal vez te agotó tanto la estrategia de ser un buen catador que ni siquiera pudiste disfrutar el vino.
¿Qué saborearlo? sí, por supuesto... pero no disfrutarlo...
Te costó mucho ser un buen catador, ser un catador DIGNO de ese vino.
Es que entiende, el vino no es el que te da la talla, TÚ le das la talla al vino, tú tienes que ser el buen catador, el gran catador.
Bebiste con cuidado, aspirando primero, tratando de detectar ese toque a frutas, flores, pimienta y demás que todo-buen-catador debe reconocer.
Pero ahí estás, más desalentado que antes del curso y sólo quedan dos gotas de la botella vacía...
Por cierto, un buen catador no hubiera necesitado toda la botella... un excelente catador lo hubiese logrado mucho antes...