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domingo, febrero 25, 2007

Coaching para el trabajo y la vida


Amigos, en el 2004 estaba muy deprimida porque no lograba cambiarme de trabajo; rebotaba en todas las entrevistas... hasta que tuve Coaching de Carrera.

He querido replicar aquí un resumen de mi experiencia porque fue un muy lindo crecimiento profesional y personal, y tal vez le sirva el dato a alguno de ustedes. Aquí va el chisme completo:

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En mi primera sesión de coaching no sabía bien qué decir. Estaba allí sentada, frente a mi coacher, avergonzada de haber asistido a tantas entrevistas de trabajo y no haber “dado la talla” por alguna razón que desconocía.

Tomé un trago de café con leche, lo miré por el rabillo de ojo y tragué con dificultad... trataba de organizar mi discurso... ¿Un fallo en el currículo? ¿Problema de actitud? ¿Estar proyectando lo que no debía?... quién sabe…

Mi coacher, Egberto, me miraba atentamente, sereno. Lo primero que le agradecí fue transmitirme esa calma, una sensación de “todo va a estar bien”. Me había llamado la atención su profesionalismo, su currículo. Me habló de Coaching, cosa que yo desconocía por completo, y me ofrecía, a través de media docena de sesiones de coach, conseguir la causa de no haber podido cambiarme de trabajo.

Yo había asistido a, por lo menos, unas veinte entrevistas. Mi currículo parecía llamar la atención, porque me llamaban de varias empresas para concertar cita. Luego asistía, daba lo mejor de mí… y a veces pasaba a la segunda ronda y a veces no, pero difícilmente más allá.

Egberto lo primero que hizo fue transmitirme calma y reconfirmar si efectivamente, en mi interior, quería irme de mi empresa, si mis argumentos eran sólidos y mis objetivos a lograr con el cambio tenían basamento. Luego organizamos las sesiones de Coach, con una estructura que me pareció bien lógica y consistente, buscando explorar mis fortalezas y, claro está, mis áreas de oportunidad.

Las primeras tres sesiones nos dedicamos a analizar mi currículo. Yo estaba orgullosa de mis logros y mi trayectoria, pero no los estaba mostrando de la mejor manera posible, en función al cargo al que estaba aspirando. Por ejemplo, se me había pasado por alto mencionar los proyectos en los que había trabajado, el manejo presupuestario, la supervisión de personal.

Tampoco mencionaba en ningún lugar mi objetivo de carrera. Además, mis datos personales no debían aparecer, ya que la edad en vez de beneficiarme me perjudicaba. A la tercera sesión, Egberto me presentó un nuevo currículum que había estado trabajando, ajustado a mi perfil, el cual definitivamente llamaba muchísimo la atención, más que el anterior.

Mientras tanto, yo había estado haciendo mi “tarea”, que consistía en escribir y clasificar mis logros profesionales; los proyectos que había desarrollado y su respectiva agrupación por área de conocimiento. Eso no sólo me permitió a la larga estar más centrada y estructurada, sino que también mejoró mi autoestima a nivel profesional, la cual estaba bastante “golpeada” luego de haber ido a tantas entrevistas sin éxito.

Me sentí tan motivada con las sesiones de coach que empecé a buscar artículos de Recursos Humanos por mi cuenta, especialmente los orientados a entrevistas de trabajo y similares. Esto me permitió avanzar aún más y tener excelentes resultados en mi búsqueda personal.

Posteriormente trabajamos en mis fortalezas y áreas de oportunidad. Para esto me concentré en mi segunda tarea, que fue leerme un libro sobre las fortalezas que tiene cada ser humano y luego, mediante una encuesta online, detectar cuáles eran las mías y sacarles provecho. Igualmente analizamos mi comportamiento y “look & feel” en las entrevistas.

Así nos dimos cuenta que uno de mis problemas era que tenía tanto remordimiento de irme de mi empresa que me auto-saboteaba en las entrevistas. Solía vender muchísimo a la empresa en la que estaba en vez de venderme a mí, y así se me iba el tiempo de la entrevista sin resultados positivos. Por otra parte, cuando me pedían que hablara sobre mi experiencia profesional, empezaba desde mi primera pasantía… obviamente, cuando venía la “parte buena” tenía que responder a otra pregunta del entrevistador.

Así mismo, centraba mis ejemplos en una de mis áreas de conocimiento: Comunicaciones, en vez de hacerlo sobre Mercadeo, en la cual buscaba trabajar. Finalmente, la “guinda del pastel” era lo que proyectaba con los gestos y el vestuario. Solía ser exageradamente elocuente, por lo cual mi discurso parecía una alharaca. Además, mi vestuario en la entrevista reflejaba un cargo inferior al que quería desempeñar.

Gracias a Egberto pude pulir todos estos detalles, con tan satisfactorios resultados, que posteriormente sólo tuve 3 entrevistas de trabajo antes de ser aceptada en mi cargo actual, el cual es exactamente lo que había estado deseando.

Desde aquí le extiendo un saludo muy especial a mi coacher Egberto, al cual le estoy por siempre agradecida. El tiempo nos ha convertido en muy buenos amigos, ya que es el tipo de persona cuyos valores humanos, más allá de su profesionalismo, te hacen tener en muy alta estima. Siempre lo recomiendo, es un honor hacerlo.

Aquí unos links para que conozcan mejor lo que es coaching, en palabras del mismo Egberto: http://www.asemaster.org/index.asp?seccion=dn&CodNotic=25 y http://www.asemaster.com.ve/index.asp?seccion=dn&CodNotic=45