
Mi amiga Martucha y mi amiga Evelyn insisten... tengo una responsabilidad para con ellas, y es contar cinco cosas que nunca les he chismeado.
La misión trascendental se difunde por la blogósfera y cada uno de los que se "desnudan" tiene la retribución maquiavélica de poder designar a los próximos nudistas, jejeje.
Me toca, aquí va... y abajo, al final, dejo a mis víctimas con la tarea...
Mis cinco cosas que nadie sabe... y una ñapa.
1.- No puedo vivir sin metas... Jesús me aconseja que rompa esquemas y que no planifique tanto, mi jefa me aconseja que me tome un año sabático, sin metas... pero yo me siento desubicada si no tengo un objetivo -o más- que perseguir obstinadamente. Las metas me centran, me acompañan, me consuelan cuando me siento triste. Más allá, me definen... creo que no sé ser de otra manera, más bien sería otra "meta" estar "sin metas". Disfrutar sin metas también sería una meta ¿Cómo se sale de esta divina caja?
2.- Leo la mano y el Tarot. No sé cuándo ni cómo, pero leo la mano desde que tengo memoria. Hay recuerdos difusos de leer la columna de la revista Estampas, oír consejos del tío de mi amiga Tatiana y los de mi misma tía Teresa; pero cuando más aprendí fue yendo a la uni o en las colas de Caracas... me ponía -y sigo con la maña- a leer mi mano cual si fuera un libro, comparo con el pasado, analizo los cambios, extrapolo, intuyo, percibo... lo del Tarot también surgió casi solo, pero ahí está. Ambos son para ayudar, no cobro. Es sólo cuando me nace y es por una conexión especial. No leo el futuro, veo aprendizajes, causas y consecuencias, karmas y lecciones aprendidas. Es chévere y me encanta, es mi periódico personal siempre al alcance de la mano.
3.- Fui una niña superdotada... y muy muy sola. Sí, hacía inecuaciones en cuarto grado, dibujos de rodillas con rótula y menisco en tercer grado y reflexionaba sobre quasars y hoyos negros en primer grado. Leí con 3 años recién cumplidos, dibujé manos con 5 dedos desde los dos años. A los 7 hablaba de espermatocitos y ovogénesis, me dormía de madrugada debido a crisis teológicas por leer el Apocalipsis... pero confieso, no me leí la Biblia completa, me faltó Crónicas porque era aburridísimo. También fastidiaba a mi mamá con preguntas sobre patologías que veía en sus libros de Medicina Interna, "mami, por qué la mariposa facial del Lupus? Luego... ¿quién puede tener amigas que juegan Barbie si estás preocupada a los 8 años por la cuadratura del círculo?
4.- Me gustaría ser más reservada. Admiro muchísimo a mi amiga Evelyn porque es lady-like. Yo soy una guacamaya que forma una alaraca descontrolada y no me gusta mucho ser así. Claro está que animo a las fiestas, pero ¿quién te anima a tí?. De tanto alegrar no observar ni evalúas. Me gustaría -bastantes veces- ser más reservada, del tipo bajo-perfil que observa con una sonrisa de Mona Lisa en el rincón de la fiesta y... claro está, harto interesante.
5.- Atraigo a la gente como un imán. Esto no lo entiendo muy bien, pero sucede. Obviamente tengo carisma cuando hablo, pero hay algo más allá que es muy cómico. Entro a una tienda vacía -sin abrir la boca- y se llena, independientemente de la hora, momento o circunstancia. Lo he observado muchísimas veces y no deja de llamarme la atención. Se lo comenté a mi novio Martín y pudo comprobarlo en este último viaje. Desventaja: llego a la tienda, se llena... y si no compro, ¡ni hablar de arrepentirme y regresar, porque el gentío que llegó es infernal y no hay espacio!. ¿Será que tendría éxito en Ventas?... mmm... no sé bien cómo explotar esta "cualidad".
6.- Siempre consigo la frase exacta... 5 minutos después de que la necesitaba. ¡Qué rabia! me indigno de tal manera ante una afrenta que se me hace un nudo en la garganta y ni modo... no digo nada. Sin embargo, a los cinco minutos sé con certeza cuál hubiera sido la frase exacta, perfecta y pulida, para salir airosa de la situación. Hasta ahora sólo he hecho el papel de boba llorona que no sabe defenderse. ¡Puajjj! triste historia de dejarme pisar y luego estar furiosa conmigo misma.
Listo, cumplí la tarea blogueros. Ahora le paso el gallo muerto a mis amigos Karina, Oswaldo y Chapito.
¡Un abrazo valientes!